Experiencia Mística - 8 de noviembre, 2009

Escuchando a ciertos intelectuales acerca de experiencias místicas relacionadas con la droga y a su vez riéndose de cómo se lo pasaban de bien o regular, dependiendo con quien se tomaban según qué droga y dónde, por ejemplo el peyote, la ayahuasca y otras, y que por lo visto se lo pasaron muy bien y además consiguieron esa experiencia mística, que según ellos mismos les hizo ver ciertas cosas de la vida más claramente, y a su vez limpiarse el espíritu, pues yo contaré otra experiencia mística, pero debo puntualizar que si bien, ELLOS IBAN, EN ESTA SE VIENE.

Eran tiempos difíciles y de gran competencia por ser respetado por un grupo del barrio, mucho más que hoy en día con niños tontos sin ninguna conversación, ni profunda, ni entendible, solo gritan y ríen sin sentido.

Había más droga que a día de hoy, más conciertos masificados y al aire libre y en estos se consumía de todo, heroína, que ya está desaparecida prácticamente por las pastillas, cocaína y demás mierda que les dan a esta juventud desencantada y analfabeta.
Un día que has consumido ciertas sustancias y te planteas dejarlas es cuando empieza esa experiencia mística, a partir de hoy no tomaré mas droga.

Empiezas con unas ganas horribles de consumir lo que quieres dejar, piensas que será cuestión de 2 o 3 días, pero todo tu cuerpo empieza a tener un nerviosismo que pareces tres personas en una, de lo que te mueves, los temblores no se si inconscientes o conscientes de los músculos ya te avisan  de que algo te está ocurriendo y de que las constelaciones se han unido en tu contra, la ansiedad que te envuelve te hace que no puedas concentrarte en nada  y que parezcas un trapo sucio, ya no eres tú, eres un trozo de carne y dejas al destino que haga con ese trozo de Homo Sapiens lo que quiera.

Evidentemente la irritación aparece porque alguien que está a tu lado no te entiende muy bien, tampoco tienen la obligación, pero ves a cualquier persona como un enemigo sin comprensión y tu mandíbula casi desencajada y los ojos desorbitados, es entonces cuando llega la depresión y de la fatiga y deseas irte a la cama, en ese momento ya no piensas, ves alguna luz pequeña como estrellas  pequeñas de colores azules, blancas y comienzas a moverte de un lado a otro sin apenas energía.

Comienzan las palpitaciones que puedes sentirlas como si tuvieras un alien metido dentro de tu cuerpo, parece que se te va a salir el pecho por la boca, la cabeza te duele, pero ni sabes donde exactamente, la parte de detrás, la frente, toda la cabeza, el caso es que parece que te va a estallar, incluso lo deseas para que todo acabe ya, la sudoración del cuerpo es abismal y terrorífica, ya te intentas levantar porque no entiendes el porqué de esa sudoración junto con los otros síntomas, piensas que te queda menos tiempo en esta vida que un caramelo en la puerta de un colegio.

Ya te mueres, y deseas que ocurra cuanto antes, pero ¿para qué? Si todavía no has vomitado por las nauseas asquerosas que tienes, vas al baño y en la misma cama y comienzas a salivar, al principio bilis y depues a vomitar hasta que tu esternón te duela como si te clavaran una espada del esfuerzo realizado y el caso es que continuas con esos vómitos y las bilis y el esternón te aprieta, te sientes ya casi muerto y te levantas, un manantial de sudor recorre todo tu cuerpo y estas frío, una frialdad que puede ser la antesala del adiós definitivo, te miras al espejo y ves que tu cara no es la que conociste y que tus ojos derraman lagrimones del dolor físico y del alma, si te da un respiro la circunstancia rezas a Dios o a quien sea para que ese día sí te ayude algo, alguien, pero al llegar la noche y notar que sin sueño sigues empapado en las sábanas mirando al techo, con unos temblores horribles, empiezas a tener un miedo a no se sabe bien qué o quien, la inquietud no te deja respuesta a ninguna pregunta, la confusión casi es lo de menos, si tenemos en cuenta que comienzan unas convulsiones de cómo dar patadas y levantarse el cuerpo con el dorso hacia arriba, no te retuerces, lloras, no soportas el dolor estomacal, que te oprime y no te deja respirar apenas, te levantas y como ya estás destrozado lloras a alguien para que venga a ayudarte y esta vez sí, te dicen, estás muy frío y blanco, además sudando y todo lo demás, le dices algo sin sentido, parece que solo hablas para ti, te mueves de un lado hacia el otro sin saber por qué, te retuerces de dolor ya ESPIRITUAL, es imposible que ese dolor sea de este mundo.

La persona te aconseja que te tumbes y reposes, la dices que se ponga cerca de ti, porque no deseas morir solo y que te de la mano, cuando parece que estas un poco más seguro, oyes como ratas, ratones debajo de la cama y por los armarios y todo tipo de insectos sobre el techo y allá por donde mires, la vista está nublada, los sentidos te funcionan, se puede caer un alfiler y tronar dentro de tu cabeza, cada vez que vas al baño a vomitar con una fuerte diarrea la luz te hace taladrra todo tu cuerpo como si fuera una lanza, no puedes ver la luz, quieres estar a oscuras, cuando la mano amiga ya no es una sino más, ante la gravedad acude tu familia y amigos, ya no existe nada que esconder, ves sus caras desencajadas, notas que te miran con pena y desasosiego, y a su vez no te importa que tus facultades y funciones mentales se hayan ido, sientes todo tu cuerpo como se te pone la carne de gallina y comienzas otra vez a vomitar el vaso de leche con un poco de comida, también lanzas patadas convulsivas y es cuando comienzas a ver a tus hermanos/as, padres, familiares y amigos como se derrumban y escuchas sus sollozos en la habitación contigua, ya quieres morir, y empiezas dormir un poco y vivir.

ESO SI CON UNA GRAN EXPERIENCIA ESPIRITUAL, Y NO CON CUATRO TONTERIAS, DE 5 INTELECTUALES HACIENDO EL IDIOTA. 
 


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