Maradona, un sueño imposible - 20 de julio, 2005

Vos fuiste grande cuando todavía eras pequeño, en esa infancia de una barriada humilde y en tu famosa casa con esa célebre frase que mencionaste: “cae más agua dentro que fuera cuando llueve”. Y por supuesto con un balón al lado de tu cuerpo.

Eran las lágrimas de Dios, que podía ver toda tu trayectoria profesional con sus trabas y sus mentiras, tantas mentiras... tanta gente extraña... tanto dinero para una persona que solo quería ver una pelota y tocarla suavemente sin que la doliera, que sintiera tus caricias, tus sentimientos, emociones…Todo ello y mucho más sintieron cuantos balones tocaste, te daban las gracias y te sonreían, se sentían molestos cuando eran otros los ingratos que se atrevían a intentar quitarte lo que más has querido en la vida, el balón.

Diego, tú no lo sabes pero Dios te dió una sola pierna para que mostraras al mundo que un deporte llamado fútbol es comparable a las mejores pinturas de Miguel Ángel, las mejores obras arquitectónicas que hay en el mundo, catedrales, cuadros, inventos y descubrimientos, porque todo se resume en intentar hacer feliz a alguien, aliviar problemas o dolor y vos seguro que ha hecho soñar, reír, sentirse feliz, maravillarse, emocionarse, notar como se puede parar el tiempo y que este es capaz de hacerte una reverencia, para que tú solo des permiso para que el reloj continúe.

Nunca golpeaste lo que quisiste incluso antes de nacer, la pelota, solo la acariciabas y ella jamás rebasó la línea de gol bruscamente, simplemente se acercaba a la red para besarla, y separarse unos centímetros para no molestarla y que el siguiente beso fuera más dulce y delicado. Así fue Diego durante muchos años... argentinos Juniors, Barcelona, Nápoles, tu siempre querido y apasionado Boca, Sevilla y por supuesto la “Albiceleste” que tanto amaste y conseguiste hacer feliz a una tierra que sin duda se lo merecía, la Argentina. Hiciste llorar, alegrarse, emocionarse y que sus cuerpos desbordaran con, todo tipo de movimientos una alegría inusitada, la de ser campeón del mundo con Argentina. ¡Qué envidia sana!, aunque dicen que no existe ese tipo de envidia, acepto la otra envidia, quien fuera argentino en esos momentos para poder expresar mejor y sobre todo para sentir, solamente sentir por unos segundos como un solo hombre puede cambiar la vida de millones de personas... ¡quien hubiera sido argentino!...

Cuantas veces soñé que me ofrecías un pase de esa pelota con tu mágica pierna izquierda, seguro que vendría a decirme que te la devolviera otra vez a tí porque te pertenecía. Jamás en mi vida me hubiera quedado ni por unos segundos una cosa que es como un órgano interno de una persona, solo es tuya, los demás la golpean y la dañan, tú la haces cosquillas y la hablas al oído, y te escucha, mientras los demás esperamos oír algo, ¡maldito sea el profano que quiera saber o escuchar una conversación entre dos almas maravillosas! Has tenido de todo en la vida, pero en ese todo también está el mal, ese mal que en cuerpo y alma podrida de hombre se ha aprovechado de tu persona robándote dinero, tiempo e indicándote un camino equivocado... De todas maneras, el peso y carga que vos llevas encima es demasiado grande para un solo hombre, un hombre que lucha contra sí mismo contra su lado más oscuro y tenebroso que le dice que no continúe con nosotros y otro hombre que sabe de dónde procede y en qué condiciones, y a quien le gustaría ser un día libre únicamente con un balón, sin dinero, sin fotógrafos, sin las miradas de los fans, solo un hombre con una pelota, sentado y hablándola al oído lo mucho que han recorrido solos y como continúan siendo amigos pase lo pase, sea la parte buena o la oscura, ella le agradecerá el cariño con el que la trató y sus dulces caricias, como un amor platónico.
Acompasados con besos de verdadero amor, quizá el amor más grande entre un ser humano y una cosa llamada pelota, balón, pala... ¿por qué Diego? Tanta desdicha y tantos amaneceres sin querer que amanezca... Esas sonrisas en los televisores casi al borde de la locura, todas ellas llenas de lágrimas y remordimientos... por tí, por tus hinchas, por tu mujer, Claudia, y sobre todo por tus nenas que te adoran, animando a Boca a tu lado siempre. Qué sentimiento y emoción verte cuando sonríes al ver al club de tus amores, de tu gran corazón, ese que te mantiene en vida y a quien no le importaría verse apagado en la Bombonera con los tuyos, los que nunca te abandonaron, los muchachos de la doce, los que te quisieron con locura, con pasión, rezaron por ti y siguen haciéndolo, los que como yo, un español seguidor del Real Madrid, al verte en el Santiago Bernabeu tocar el balón, se me saltaron las Lágrimas y comprendí como, a su vez, veo más claro día a día que vos no sois el mejor jugador de fútbol, que no sois un Dios, que solo sois un ser humano que nunca quiso ver como le arrebatan lo que más le gustaba ...el balón.

Todavía lloro de emoción cuando recuerdo, en el estadio Santiago Bernabeu un gol marcando en el fondo norte, cuando solo con la cintura driblaste al portero del Madrid y justo en la línea de gol hiciste lo mismo con un defensor, recuerdas ¿verdad... ? Todo el mundo presente en el estadio del eterno rival se levantó para aplaudir y ovacionar esa acción. Tú miraste hacia la hierba con la cabeza hacia abajo y diste las gracias con las manos en una clara muestra de humildad, del chico que echa de menos comer unas papas calientes en su barriada.

Lo mismo me cuenta con gran entusiasmo un amigo italiano de otra lindeza con la pala en Pescara, dulce y para mi encantadora ciudad italiana, nunca olvida un gol marcado en el estadio de Pescara... ¿Cuántos habrán sido?, ¿En cuántos lugares?, ¿Cuántos sueños?...¡Cuánto arte...! No me importa que no hayas jugado en mi equipo, el Real Madrid, que festejaras el título de Boca de esa Intercontinental desde un balcón con la bandera de tu pareja de baile, el Boca, no me importa lo que hayas hecho con tu vida, porque yo sé que siempre fuiste un niño con hombres malos junto a tí, y que la carga que llevas sobre los hombros es muy grande. Te miro a los ojos y veo una buena persona, te escucho y lo noto, te veo tocar el balón y me muero...porque me des algún día un pase...

Si algún día decides volar y huir del mundo que te ha consagrado y que te ha admirado, piénsalo bien y háblalo con el balón, él te guiará hacia el Olimpo de los Dioses como si fuera en la época Griega, donde serías una persona que estaría en “boca” de los más sabios. Ellos seguro que te guardan un sitio junto a sus Dioses, a fin de cuentas ellos empezaron con el deporte y la filosofía que tan bien te hubiera venido para comprender que nunca fuiste un Dios, sino DIEGO ARMANDO MARADONA. No sería nada lo mismo sin tí, el latir de la Bombonera, el sentimiento, las emociones, la respiración en ese culto al fútbol donde se vive como tú solo sabes vivirlo... Mete ese gol a la vida y gana este partido que se ha puesto en contra antes de salir de los vestuarios, ambos sabemos que NO HAY VICTORIA CON HONOR SIN SUFRIMIENTO, Y QUE AL VENCER SIN PELIGRO SE VENCE SIN GLORIA. Como TU Y YO SABEMOS.

Una de las cosas en las que se ve la grandeza del ánimo del hombre, y la parte inmortal a donde aspira, es el no hallarse contento, ni satisfecho en un lugar, procurando hartar su deseo inclinado a diversidad de cosas, rodeando al mundo, y tratando diferentes lugares para hurtar el cuerpo a los fastidios de la vida.

GRACIAS DIEGO POR HABER EXISTIDO, Y PODER VERTE COMO ACARICIABAS UNA NARANJA DURANTE 20 METROS, JUSTO DESDE LA PORTERIA DEL BERNABEU DEL FONDO SUR HASTA EL SAQUE DE ESQUINA... REZARE POR TI, LLENASTE MI VIDA DE SUEÑOS IMPOSIBLES DE LLEVAR A CABO COMO TU HAS HECHO CON ESE GRAN CORAZON, ERES VICTIMA DE TI MISMO, Y SOLO HAS HECHO DAÑO AL LADO BUENO DE TU PERSONA.

Y cuando subas pasado un largo tiempo al Olimpo de los Dioses, háblales de otra gran persona que se crió en un lugar como vos, en la miseria, y que solo habla un lenguaje, el del fútbol, y que no es el mejor en nada en especial pero es lo que nos hace latir el corazón a un ritmo frenético y relucir nuestros ojos de felicidad, el Santiago Bernabeu le sonríe cuando le ve, los niños sueñan con él como yo contigo y solo le gusta hacer una cosa en la vida por encima de todo, JUGAR AL FUTBOL, por si te preguntaran su nombre, se llama sencillamente RAUL GONZALEZ BLANCO, tiene 27 años y nació en VILLAVERDE BAJO en mi ciudad, Madrid. GRACIAS POR HABER NACIDO, NOS VEREMOS EN EL TUNEL BLANCO HACIA EL OTRO ESTADIO Y YO LLEVARE UN BALON.

Articulos