Calor en Madrid, Camino al Cielo - 21 de julio, 2005

Vivo en Madrid, entre hierro y hormigón alrededor de mí. Esto es Madrid, contaminación, incomunicación. Esto es Madrid, bullicio constante en un inmenso mar de alquitrán.

Ritmo agobiante que machaca a las personas. Y a pesar de todo quiero seguir aquí, en Madrid. Y a pesar de todo nunca me iré de Madrid. Y a pesar de todo quiero morir en Madrid.

Pasajes extensos, clandestinidad, esto es Madrid, villa y corte de acero y de cristal.

Yo soy un problema, algunos somos un problema para un sistema que ni creo ni acepto, el resultado de esta era, la perdición del ignorante, la juventud de la clase obrera.

Nada ni nadie podrá hacerme cambiar mis consignas y mi instinto, son las variantes claras y definidas en mi vida.

Dispuesto a luchar por una idea, estoy listo para el combate y la lucha. Mi revolución no espera, creando problemas seguiré, siempre luchando, curtido y cansado de ser golpeado. Ya conozco la injusticia, soy a veces señalado por una locura, bendita locura de no ser como las demás personas sumisas a un estado corrupto, organizaciones y empresas de ladrones, pues seguiré siendo una gran noticia para bien o para mal. Mientras ladran es que cabalgo.

Ha caído la noche en la ciudad y es cuando mejor me encuentro, escuchando el silencio, la noche en la ciudad, el asfalto se despeja. Sombras en la oscuridad, en los suburbios, empiezo a respirar y a sentirme vivo, noto como mi corazón late a un ritmo pausado pero inquieto, veo cientos de figuras que se adueñan de la ciudad, pero yo no tengo nada que temer, soy un rebelde sin causa y se cuidarme bien, muchas y largas horas pateando por la ciudad.

Ideas claras sobre como hay que actuar, GUERRERO DE LA NOCHE Y EL DIA, DE LA VIDA, duro y sin piedad, dulce y humilde, contento y triste, nostálgico y feliz, lleno de ilusiones que solo el futuro dirá.

Mi pulso se acelera al caer la oscuridad, temo mis sueños llenos de luchas contra serpientes y monstruos. Yo solo con una espada, pero siempre gano, y espero a que el día sea bonito y que mis amigos me saluden y sentirme una persona que siempre fue un chico de barrio con lo bueno y con lo malo.

Ahora soy duro, cada vez más duro, con una gran coraza y actuando muy rápido, a veces con pena y a veces sin pensar en el contrario como ellos no piensan en mí y en otras personas de mi mundo, el mundo de los humildes y obreros.

Entro en escena al caer la oscuridad, la oscuridad de mi lado oscuro de la mente y solo veo zombies urbanos, trozos de carne caminado como muertos y me siento solo y fuera de esta obra de teatro, no tengo un papel definido y no me encuentran un lugar para la actuación, ni tan siquiera para abrir el telón. Con veneno en mi interior siento como las personas miran la función, noto mucha carne de presidio presidiendo la función. Ya tengo mi papel, soy el que baja el telón, se acabó la función.

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