¿La Meta es el Gol? - 26 de agosto, 2005

Siempre piensa en la portería rival, la tiene en la mente, la mira y siempre sabe donde está, ¡Andre! le grita un compañero y le dice un amigo, pero él solo escucha la voz de su interior, siempre lo hizo, mira a la portería contraria sabiendo que tarde o temprano esa meta será suya, la tiene en la mente, la tuvo siempre presente.

Chuta fuerte y sale alto, chuta colocada y rebota en el poste, pero merece la pena intentarlo de nuevo, su sangre se calienta por momentos porque no le gusta perder, más si se trata de algo tan maravilloso.

Ese sudor, dolor, frío y sacrificio, merecen la pena aunque cada vez vaya en aumento el sacrificio hacia la victoria final, fue mucha distancia para renunciar ahora, es tiempo de abrazar tan ansiado tesoro y quedártelo por muchos años, no hay margen para la derrota, por un simple dolor, cansancio o desespero, es como la vida misma, es una gran metáfora, la que se siente, se huele, se disfruta cuando vemos el balón, vemos mucho más, tenemos que sentirla, acariciarla, tocarla, así es como ella nos recompensa con su gran dosis de bienestar, estabilidad y felicidad, es un sentimiento indescriptible cuando se está cerca de ella.

Es como la vela de un barco, que nos hace navegar sin miedos y con un gran entusiasmo, visionando el mar en calma y sabiendo que ninguna ola nos derribará el barco del amor.

Es bella, si la tratas bien es dulce y cariñosa, si la miras en sus movimientos hacia su meta es sensible, si la haces sentir bien es encantadora, y todo esto merece la pena con sudor del bueno, dolor y escuchando a tu interior, aunque la distancia se tuvo que hacer larga para alcanzar su destino ... ese gol con la mano de Maradona, o la mano de Dios, pero YO, CON PERDON, ME REFERIA A LA MANO DE LAURA QUE ES COMO TOCAR LA MANO DE DIOS.

Esa era la gran meta, el mejor gol, el más bonito y maravilloso gol que consiguió Andre, aquel que todos confiaban en que marcara muchos goles con el equipo de su ciudad, Pescara, pero él miro mas allá de la portería contraria, no acaricio nunca tan suavemente un balón como la mano de Laura.

Y al llegar la noche ... cuando aparecen los fantasmas de la vida diaria en fusión continua con su subconsciente haciendo sufrir y pasar miedo, aparece esa hermosa mujer, Laura, con su bondad, su humildad, su carácter jovial y con una gran belleza serena que hace que se pierdan los miedos para el futuro próximo, a lo desconocido.

Nota una gran paz interior y una serenidad que le llega a hacer sus movimientos como un budista, la precisión de las caricias de Laura acompasando los sonidos de otro mundo que ella crea sin duda con sus pasos de baile como la seda.

Yo siento una gran felicidad por estos dos cuerpos convertidos en uno, nacidos por el viento de la respiración y por sus corazones sonrientes.

EL AMOR ENTRE AMBOS HACE QUE SU PIEL SEA PURIFICADA Y SUS EMOCIONES HAGAN TEMBLAR SUS MANOS GENEROSAS DEL DAR TODO A CAMBIO DE NADA COMO CON MI PERSONA.

EL CALOR DE SUS AROMAS HUMEDECIDOS, SUS OJOS, QUE SE ENTRECRUZAN EN EL TIEMPO, EN UNA CENA CON UN AMIGO Y NO RECUERDAN QUE SUS CUERPOS FUERON ABONDONADOS EN LAS CALLES DE LONDRES, AHORA YA NO, AHORA ESTAN RESPLANDECIENTES Y VIBRANTES COMO TODO LO SAGRADO Y LO QUE LES RODEA, DOY FE DE ELLO, PREPARADOS PARA SER TAÑIDOS COMO ALMAS QUE HAN FLORECIDO EN LAS BOHEMIAS CALLES DE MADRID PARA HABER SIDO SIEMPRE ALMAS GEMELAS.

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