Un Partido al Atardecer y Un Pacto Con el Diablo - 28 de mayo, 2006

Era una tarde extraña, atípica para la época del año en la cual se desarrolló el evento deportivo, la epopeya. Recuerdo un cielo rojizo y a su vez un aire extraño con una rara oscuridad impropia del horario, de esos días que en el interior nuestro pensamos que algo malo o bueno va a suceder, pero que nunca será un día cualquiera.

Se trataba del último partido de una liga de fútbol sala que disputaría mi equipo. Aun habiendo ganado 22 partidos y empatado uno, necesitábamos la victoria para alcanzar la gloria y ser campeones.

Teníamos una afición muy fiel y sobre todo cariñosa, lo extraño es que siempre antes de comenzar a entrar a los vestuarios conversábamos con todos ellos/as dándonos ánimos y sobre todo muchas risas, que creo que era la clave de los triunfos. El humor que corría por la gente maravillosa que nos sufría y se alegraban de nuestro juego.

Ese día no les vimos y no se realizó el ritual de siempre con ellos, cosa que nos extrañó, pues éramos una gran familia.

La capacidad del pabellón era para 3.000 personas y el partido comenzaba a las 6 de la tarde. Extrañados en el vestuario por la ausencia de nuestros incondicionales seguidores, comenzamos a cambiarnos y a seguir las instrucciones del entrenador, pero sobre todo las instrucciones entre algunos compañeros que eran más importantes. Pero lo que nos hacía lamentarnos y nos extrañaba era la falta de ese público tan nuestro.

Llegó la sorpresa cuando nuestro delegado nos comunicó que el equipo rival era de ¡¡¡¡sordomudos!!!!...Pensé extrañas cosas, pues la situación daba qué pensar en cómo se desarrollaría el juego con alguien que no puede, en principio, comunicarse con el árbitro, con nosotros y en fin… Creíamos que era otra broma más del bueno de Paco, siempre dispuesto a hacernos reír antes de los partidos, cuando todo eran risas, es una buena táctica.

Una vez saltamos a la cancha vimos como estaba toda nuestra afición con bombos, ruidos y más entusiasmados que nunca, lanzaron papeles y nos dieron la gran sorpresa. Recuerdo una neblina en el ambiente y la luz que entraba en el pabellón por las ventanas de la parte más alta, esto hacia del lugar una atmósfera mágica, casi mística y surrealista. Jamás en mi vida lo olvidaré.

También había aficionados del equipo de los sordomudos, que con sonidos y diferentes instrumentos animaban a los suyos. Lo curioso es que este equipo no se jugaba nada y salimos confiados a por una victoria sin problemas.

Pero jamás esperábamos lo que posteriormente aconteció, sordomudos eran, con una agresividad que jamás había visto en un partido de fútbol, sea de fútbol sala o de fútbol de 11 jugadores, el que más me gusta y en el que todos nos habíamos criado y curtido en este deporte.

Cuando estaba a punto de dar comienzo realicé lo de siempre, examinar las características físicas, como un buen fisonomista, siempre me ha gustado observar y me fijé uno por uno.

Uno de ellos tenía la cabeza fina y flotante, un cuello largo y los omoplatos bastante salientes, una curvatura extraña y muy caída hacia delante con una impresión de persona débil.

Otro tenía la cabeza grande y hacia delante, su cuello era bastante grueso y cortó y su pecho hacia delante, era símbolo de que era el capitán del equipo, además de tener casi una joroba como un bisonte naciente, pero de persona sana con su espalda redondeada.

Un defensa tenía la cabeza alta y erguida con una mirada horizontal, su silueta era esbelta y tiesa con cuello recto

El segundo defensa tenía una cabeza maciza, cuello grande, corto con movilidad mediocre y sus articulaciones raras con unas caderas fuertes, parecía un soldado con una mala movilidad.

Después de haber observado los detalles morfológicos determiné el retrato del equipo de sordomudos, solo les veo como una víctima más de mi equipo.

Comenzó el encuentro, o el desencuentro, realizaban entradas muy duras, al cuerpo, sin mirar apenas al balón, a la altura de la cintura.

En una extraña jugada marcaron su primer gol, 1-0, eran sordomudos pero emitían sonidos por la garganta que me hacían sentir extraño y muy confuso, pues eran sonidos muy raros y llevaban agresividad. El árbitro, inconscientemente, les estaba consintiendo demasiado juego brusco, pura y dura batalla campal. Se realizaban señas, una entrada a un compañero fue brutal, cayó su cabeza sobre el parquet y retumbo, nos asustamos mucho porque era nuestro jugador más fuerte y nunca hacia el fantasma como los futbolistas de ahora. Era otra época claro, de gente con más cojones y con más honor y dignidad, cobrando una miseria, pero nunca nos importaba ese detalle, éramos ganadores natos y solo queríamos vernos jugar unos a otros y, sobre todo, ganar. Esa caída hizo que se formara una pelea de encontronazos y empujones, en la cual yo solía ser especialista y me solía mover como pez en el agua, pero al acercarme un sordomudo me dio con el puño en la cara, y no daba crédito hasta que punto estaba pasando esa realidad… pues no tenía sentido, era un partido...no una guerra. Pero, amigo mío, o jugamos todos o se rompe la baraja y Santas Pascuas tenga usted.

Ya me di cuenta que la cosa era de verdad, ya estaba preparado y con una subida de adrenalina descomunal, iba a por ellos y se aplicaría el ojo por ojo y diente por diente, no podíamos perder ese partido, habíamos ganado 22, empatado 1 y necesitábamos ganar ese partido para tener ese trocito de historia como campeones de la zona sur de Madrid imbatidos con record.

En una jugada rápida empatamos el partido, 1-1, y justo en la siguiente jugada, sin que el balón estuviera cerca, me dieron un patada. Fue una agresión pero eran las reglas, sus reglas, me dolió porque me dieron en el tobillo que tuve roto algún tiempo. Le di por la espalda un puñetazo en la cabeza sin que pudiera verlo el árbitro y se tiró al parquet emitiendo todo tipo de sonidos y sus compañeros me rodearon dándome empujones y uno me escupió...cosa la cual siempre me ha hecho gracia, por lo que le pueda suceder. Luego me volvieron a dar en el mismo tobillo y esta vez me asusté mucho, me quedé un rato dolorido, tumbado, cosa que jamás había realizado en mi vida en fútbol, JAMAS SIMULABA UNA FALTA. Me levanté a por el sordomudo con la cabeza más grande y cuando el árbitro no miraba le di esta vez más fuerte con la mano abierta en el rostro y le mire a los ojos!!!!

En ese momento tuve respeto, no miedo, porque noté en esos ojos del sordomudo odio y una rabia sin igual, pero ahora ya me sentía en mi salsa, cayó en mi nicho ecológico, en mi zona, terreno o en mis mejores habilidades. Había cometido un error, mirarme con odio. Estaba descentrado y nervioso y yo me encontraba muy relajado.

El equipo que nos podía arrebatar la liga era el más rico de la liga y llevaba cinco campeonatos seguidos, tenían dinero y grandes patrocinadores, pensé que les estaban pagando dinero al equipo rival para que ganaran porque en realidad no se jugaba nada este equipo.

En la segunda parte, y bajo la atónita mirada de nuestros seguidores ante el partido tan extraño y el miedo a quedarnos sin el campeonato de la liga, pues teníamos todo preparado para una gran fiesta posterior, pues bien, un gran animador nuestro, de nombre Eugenio que son de los que van directos y a la cara, nos gritó como un poseso ¡VAMOS A GANAR Y A DARLES UNAS CUANTAS HOSTIAS JODER! Era justo lo que necesitábamos, una fuerza moral, pero marcaron un gol, 2-1, a falta de 10 minutos, porque jugaban de forma atípica a cualquier equipo con el que habíamos jugado antes, su juego era difícil para nosotros, anárquico, muy agresivo y sin jugar el balón.

Me encontraba angustiado, no había dormido bien durante una semana entera por este encuentro, había contado los minutos durante la semana para celebrar la gran fiesta.

Siempre tienes un compañero que te entiende mejor y le dije que hiciéramos lo que él y yo sabíamos. Desde los 3 años jugábamos juntos en el barrio y en los mismos equipos sea de fútbol 11 o sala. La grada empezó animar como nunca, solo de pensarlo se me ponen lo pelos de punta, 5 minutos para al gloria o para la desilusión. Tuvimos suerte en una falta a nuestro favor que rebotó en un contrincante y entró gol, 2-2. Yo no vi nada raro, pero los sordomudos reclamaban al árbitro con sonidos de dentro de la garganta y su público con aspavientos y ruidos con instrumentos.

3 minutos para el final y casi nos marcan un gol por un descuido, he tenido hasta pesadillas por ello. Estábamos desesperados, hacían faltas para perder tiempo y solo nos valía la victoria. Yo miraba a nuestra afición, que cada vez que me acuerdo se me saltan las lágrimas, pues había unas mujeres que nos apoyaban mucho y no paraban de animar, siempre me animaban y felicitaban después de los partidos, eran muy buenas personas y con gran corazón. Pero nunca en la vida se me olvidará una de las hijas de estas señoras, de 14 años, era guapa y rubia, muy tímida, se puso justo al lado de la valla, y con las manos en posición de rezar, cuando nos atacaban, se echaba las manos a la cara para no mirar, estaba sufriendo.

Ya quedaba un solo minuto, le dije a mi amigo, cómplice dentro y fuera de los terrenos de juego, no defiendas ni los corners, que más da, si empatamos también habremos perdido, si coges el balón, ni mires, solo lanza el balón a tu izquierda que estaré yo..no lo dudes y confía en mí. No hacia falta, era un creyente mío de toda la vida en el fútbol, cogió el rebote de un balón, salió con mucha fuerza y sin mirar me lanzó ese balón que le pedí, pero me lo envió muy veloz y largo.!!!! Me dio tiempo a pensar que este otro equipo nunca debía de haber perdido el respeto en un lugar que no era el suyo, que nunca debían haberme agredido, pues NUNCA PONGO LA OTRA MEJILLA. Para el estado en que me encontraba para retener ese balón, me dio tiempo a pensar que su comportamiento era arrogante, enemigo bélico y hasta de serpientes sin escrúpulos, y que si alguien te molesta, hay que pedirle que no moleste más, si no lo hace hay que destruirlo, pues en un terreno que no es el tuyo, hay que mostrar respeto.

Hay que ser fuerte para poseer algo, los débiles no heredaran nada, hay que ser valiente para manejar algo, para ser triunfador, pues la victoria es la base del bien. Malditos los perdedores que están comprados. Hay que tener mano de hierro para que los blandos huyan. Los pobres de espíritu te escupirán. No importa tener una legión de enemigos pues ellos te harán un héroe. Una mente poderosa podrá con cualquier adversidad.

Sabedor de que esas ideas no eran mías y sí algo oscuro, y que hay que pagar un precio en la vida más tarde o más temprano, al defensa que estaba marcándome le hice un truco que mis compañeros más curtidos en este tipo de fútbol me enseñaron y que ellos practicaban, PERO QUE A MI NUNCA ME GUSTO, LO HICE, LE PISE LA PARTE DE ATRÁS DE LA ZAPATILLA, JUSTO EN UN LUGAR QUE TE DEJA DESCALZO E INMOVIL, salí corriendo, paré el balón en la misma línea de fuera de portería con la planta del pie, perdiendo el equilibrio, pero un golpe de cintura me hizo establecerme en una situación buena. El portero salió a por mí, llegué antes y con un movimiento endiablado le esquivé, y me quedé solo a dos metros de la línea de gol. En la misma línea de gol me quedé parado con el balón y esperé a que llegara un defensor, el portero y, mirando hacia mi propia portería, le di un taconazo al balón para que entrara de una forma humillante para el rival, 3-2.

Vinieron a por mí por el desprecio e intentaron agredirme, los míos se reían y yo quería solo mirar la cara de la chica y de las mujeres de nuestra afición. Nunca olvidaré las risas y abrazos entre ellos, la chica estaba abrazada a su madre,¡¡¡¡¡que delirio!!!!!, porque nada más sacar el rival de centro se pitó el final, se brindó y la gran fiesta fue impresionante, con más de 3.000 personas en un parque con un lago, cantando y con diferentes juegos para los pequeños. Me besaron hombres, sentí que flotaba en el ambiente porque me tiraron a un pequeño pilón de agua llevándome en volandas.

La alegría que se llevó un pueblo del sur de Madrid, pero con casi 200.000 habitantes, mayor que muchas ciudades. Fue muy emotivo, y si les hice soñar solo un día, ya estoy feliz toda mi vida. Si soy sincero me producía mucha gracia, quizá la risa nerviosa, no se, pero solo me reía y no sabía qué decir a nadie que se acercara para felicitarme. Nunca olvidaré sus ojos de felicidad, las muestras de respeto y admiración, y todo eso no me llega a gustar, nadie es más que nadie y quiero que quede muy clara esta opinión mía personal. Comprendí lo fácil que es hacer feliz a algunas personas por el fútbol y como se puede sufrir. Es gracioso pero la vida no la he inventado yo. Sí noté eso de que las chicas se arriman más y lo curioso es que yo tenía novia formal y ella lo estaba pasando fatal, pobrecilla.

En definitiva, son días de gloria entre los otros días de infierno de la vida misma y quizá no sean tan reales y seguro que muchos piensan “que nos quiten lo bailado” CAMPEONES, CAMPEONES, OE OE OE.

Éramos amigos, éramos simpáticos, muy buenos jugando al fútbol sala, fracasados en el fútbol 11, éramos borrachos, vividores, pero teníamos unos códigos, la enfermedad de ser siempre los mejores. La vida es otra cosa, y cuando ya no te sientes campeón hay que aceptarlo, y es muy difícil para nuestra raza en extinción.

Un detalle, teníamos códigos sí, pero los pensamientos que me pasaron por la cabeza y esas extrañas frases para alcanzar ese balón del triunfo no eran míos. El esquive al portero fue ENDIABLADO y esos pensamientos nunca los hubiera pensado yo con tanta maldad, pero ACEPTE ese balón y, tarde o temprano, debía pagar una deuda a alguien, vendí mi alma. La chica rubia de 14 años que sufría y se alegró con la victoria y a quien consideraba como alguien muy especial para mi, con el tiempo, pasados unos 5 años, la vi trabajando de camarera en un local no muy acorde con su educación y su personalidad, 2 años más tarde estaba, según me informaron, enganchada a una droga muy dura y había abandonado su hogar. ¡MALDITO ESE GOL! LA VIDA ES OTRA COSA, ESTAMOS EN PAZ.

Yo pensé que estaba triunfando, de tanta victoria segura y continuada en el fútbol sala, por 250 euros al mes, CUANDO EN REALIDAD ESTABA PERDIENDO LA OPURTUNIDAD DE TRIUNFAR EN UN EQUIPO DE FUTBOL 11 aunque hubiera sido en segunda b, o quien sabe, quizá a más alto nivel. Eso dicen los viejos del lugar.

Y por si no queda claro lo que he querido decir al respecto de la chica, es que ese día glorioso se consumió mucha sangría y diferentes licores, a su vez algo de tabaco con olor. Ella estaba muy alegre y estoy seguro de que empezó a beber y a fumar con nuestras victorias de ese equipo mágico sin igual. Cuantas veces he pensado que NUNCA DEBI PISAR LA ZAPATILLLA DE AQUEL RIVAL Y NO MARCAR EL GOL DEL FAMOSO DIA GLORIOSO. QUIZA MUCHOS NO HUBIERAMOS SEGUIDO EN ESE TIPO DE FUTBOL Y ESA CHICA NUNCA HUBIERA PROBADO NADA NOCIVO. YA ESTA EN EL CIELO, Y SEGURO QUE RECUERDA ESE GOL CON ALEGRIA, PERO LOS QUE SUFRIMOS SOMOS LOS QUE NOS QUEDAMOS AQUÍ. PERDONAME POR HACER ALGO QUE NUNCA DEBI HACER, ALICIA.

NO TODO VALE EN ESTA VIDA, NI EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS. NO TODO VALE, existe la dignidad y los valores humanos, y sobre todo la conciencia tranquila.

Y escribo esto, porque con el tiempo, mi modesta capacidad de retrospección me ha hecho entender que el arrepentimiento instantáneo a acciones indeseables puede ser lógico, pero nunca se puede entender todo mejor si esto ocurre durante el día, aun cuando se tenga tiempo de hacerlo durante ese día. Desde luego, el hecho de arrepentirse en el mismo instante de perjudicar al prójimo, etc. esta bien, PERO EL VERDADERO ASPIRANTE SINCERO NO PODRA HACER OTRA COSA. SI HUBIERA ARREPENTIMIENTO, NO HABRIA INCENTIVO PARA EL ARREPENTIMIENTO VERDADERO, EN LA NOCHE.

Cuanto dolor Alicia, cuanto vacío, serás inmortal con tu belleza, nunca te olvidaré. No son verdad muchos tópicos de la vida, son solo para no temer a la muerte, solo escribo QUE LA FIGURA DEL PERDEDOR ES MUY ELEGANTE.

Cuando crees que ganas, a veces pierdes y cuando pierdes a veces ganas, eso si es una gran verdad.





Articulos