Tengo un Trauma por Acoso Laboral por Mujeres, Porque Si Quieres Saber Una Verdad, Pregunta Directamente y ya Esta: - 23 de octubre, 2006

Sucedió hace tiempo, trabajaba yo solo como varón y tres mujeres a cual más mala y de cuyos nombres no quiero acordarme. De todos es sabido que el roce hace el cariño, que la confianza da asco, y que cuanto más se conoce al ser humano más se quiere al perro.

Estas 3 personas, mujeres, además de hablar de sus cosas en clave y códigos, como haciendo cierto vacío hacia mi persona, el famoso mobbing, cambiaban sus ritmos al hablar conmigo. Todo esto me daba igual, pues estoy preparado para superar estas dificultosas y tortuosas conversaciones de bolsos, salidas nocturnas y problemas con sus novios, además de sus últimas compras y de que yo las diese el visto bueno a una falda, una camiseta o un bolso.

Pero todo empezó a cambiar cuando la primera me enseñó su ropa interior para que, además de darle el visto bueno, me excitara a sabiendas, como solo ellas saben hacerlo, y así fueron pasando los días y aguanté estoicamente como un chico bueno y con raciocinio, pensando que las iba mal con sus novios y que yo podía ser un arma en contra de ellos, o quizás algo más.

La cosa siguió y al cambiarnos en la zona adecuada para tal efecto, la primera se puso ya casi desnuda, también sabedora de que mi temperatura corporal subiría como la espuma. De todo ello se hizo eco, no se como todavía, la directora, quien empezó a llamarme cada 20 minutos para hablar con ella en su despacho y hacia el viejo truco de agacharse mirando un papel y enseñando su pecho.

Las tres parecían amigas, pero nada más lejos de la realidad, cada vez que se iba una, las otras dos la criticaban, no podía fiarme de ninguna y además tenía que aguantar literalmente sus trucos picarescos. Pero si las tres tenían novio ¿cómo podía reaccionar yo ante tan indefensa postura y calentamiento de la tierra que pisábamos los 4? La tortura era infinita y al ver que yo era un hombre de honor y principios, nada peor para esta especie de víboras. La número 2 me dijo que me quedara con ella al finalizar el trabajo y así fue, se puso a llorar y a contarme sus penas, sobre todo que lo llevaba muy mal con su novio y que yo era muy atento y detallista, como es cierto que lo soy, ¿pero que podía hacer yo? Se abalanzó sobre mí y la dije que se tranquilizara y que todo iría mejor, que mañana sería otro día. Me contestó rápido, ¿pero es que no te gusto? La dije que yo tenía mi vida y me dijo, ya sin llorar, que esperaba que contestara así a las otras 2 en cuestión, porque estaría en alerta.

Entonces ya solo quedaba que las otras 2 hicieran su interpretación para que el pique, que las mujeres suelen tener más agudo que los hombres, se hiciera realidad. La más joven y más pícara, cada vez que tenía que coger un papel lo cogía de donde estaba yo sentado, y la postura se convertía, al igual que el paisaje, en algo más que erótico, solo veía pechos y culo. Y así seguí aguantando, sin pensar con la pol… y sí con la cabeza. Esto las desquiciaba, la directora me llamaba a su despacho y realizó un truco muy difícil para mí, se puso gafas de colegiala y una falda, se sentó enfrente de mí y el cruce de piernas que realizó fue de ciencia ficción, pero saqué todos mis argumentos filosóficos y respiración de yoga para superar tan desesperada situación. La dije que si podía volver a mi mesa de trabajo, y me dijo: sí, pero luego te quedas porque has hecho algo mal. Me quedé y me comentó que si alguna de ellas me gustaba, la contesté, de una manera clara y dulce y sin ánimo de ofender, que tenía mi vida y que donde trabajas y pones la olla no metas la pol… Ella me estaba hablando cambiándose y enseñándome sus braguitas azules, la verdad es que aprendí más de bragas en el tiempo que estuve con las tres víboras que un profesional del gremio, tenían la costumbre de enseñarme todos los días sus prendas interiores de una forma u otra, amén de cuando se caía un papel cerca de mi y su manera de cogerlo, con sus piernas abiertas.

La situación era desesperante, hasta que una de ellas me preguntó al finalizar una tarde que si era homosexual. La contesté que era futbolero, pícaro, había bebido, me había peleado y que si había infierno yo iba a ir seguro por ciertos actos, pero homosexual ¡jamás! Quedó extrañada como si mi postura no fuera la normal ante tantos trucos de mujeres. Me dijo que si quería podía ir con ella a un hotel esa noche pues tenía unos vales especiales gratuitos y que seguro que no me arrepentiría, porque según ella era multiorgásmica y que me haría cosas que me dan náuseas si fuera mi futura mujer. La contesté que no, ya se el truco, y además el placer de ver a tres mujeres despechadas no se da todos los días, no sabían que yo al negarlas una tras otra cada vez sentía un orgasmo diez veces más grande que el acto sexual.

Pero un buen día que estaba lluvioso, no se que pasó por mi mente y mi cuerpo, eso de que podían pensar que era homosexual me estaba atormentado y no dormía bien, habían tocado el palo mas débil de mi mente. No se cómo pasó porque todo ocurrió muy rápido por la mañana. La que estaba justo a mi lado, la que me ponía su pecho en la cara y se agachaba a por los papeles con las piernas abiertas todos los días, me dijo que si la ayudaba a arreglar el almacén, y como yo soy un señor, fui muy cortésmente, se subió por unas escaleras y esta vez sin sus bragas color fucsia, azul marino, rosa, carne, verdes etc., no las vi, y cuando bajó, sabedora de mi debilidad, me dijo que tenia un bulto en el pecho y que si podía comprobar si se trataba de algo serio o era imaginación suya. Yo con mucho pudor y ruborizado, lo hice y justo en ese momento se abalanzó sobre mi y cuando me quise dar cuenta ya tenia un preservativo puesto, me lo puso con su boca. Esto solo te lo hacen si pagas a una profesional y ella estaba como poseída, yo no quería y, no se, ella seguía encima de mí, y sentí lo que una mujer debe sentir cuando no desea una relación sexual. Acabó y solo dijo: lo conseguí. Mi autoestima estaba por los suelos, ¿había sido un hombre objeto? No se.

Fuimos al lugar de trabajo y eran las 11,30 cuando, con piernas temblorosas, me llamó la otra, para según ella colocar unos recibos en orden. La tarea era absurda y ya sabía que algo pasaría, me dijo, para estar más cómodo ves al almacén, y a los 15 minutos, allí apareció ella. ¿Qué tal lo llevas? Preguntó. Me dijo: has estado mucho tiempo con la señorita x, y se de sobra qué ha pasado, me debes una explicación. Ni que fuera Dios, me amenazó diciendo que podía contarlo todo, la dije: tu palabra contra la mía, y Santas Pascuas. Pero acercaba mucho su boca hacia la mía y se selló su silencio haciendo lo mismo que con la otra. Esta vez fue como más fuerte, contra la pared, estaba lleno de ira y rabia, me habían engañado y además era socia del equipo contrario a mi ciudad y eso me daba más fuerzas y morbo. Acabó y dijo, sabía que tarde o temprano caerías.

Era la 1:20 y me llamó la directora, para hacer su famoso cruce de piernas y enseñarme su despampanante pecho. Su nombre era Jennifer y como es de puta de prensa, ya solo sabía que tenía que salir de allí esa mañana de otoño lluvioso con las 2 orejas como los toreros, el rabo se lo quedarían ellas. En su mismo despacho cerrado y encima de su mesa de trabajo fui otra vez víctima, hasta me llamó la atención porque no estaba al 100% de mis posibilidades, y me reprochó que ya sabía ella el porqué, sabía que ya había estado con las otras dos golfas y la pedí paciencia, por favor, hasta que se cansó de jugar conmigo, cual juguete para un bebé y solamente dijo, estaba segura de que esto sucedería.

Estas secuencias me hicieron perder el trabajo, pues temí por la mía vita, por sus novios y sus fantasías si no accedía otros días. Eran capaces, y estoy seguro, de denunciarme por violación o algo por el estilo. Mis secuelas psicológicas aun quedan en mi mente grabadas a fuego candente, y después de esto tengo como una especie de trastorno de personalidad impulsivo-compulsivo con depresión bipolar, que hace que me folle a todas las chicas de noche o, en su defecto, pague a prostitutas 3 ó 4 veces a la semana y sea esclavo del sexo.

Estoy, a día de hoy, muy mal y desesperado, necesito ayuda de alguna institución u organismo, no orgasmo, que ya los tengo. Pero no hagan oídos sordos a mi suceso que a buen seguro les sucede a muchos varones y sufren en silencio. Yo he tenido el valor de contarlo, pero no todos los casos salen a luz, y las consecuencias pueden ir desde el suicidio hasta un trastorno serio, como personalidad paranoide y, en mi caso concreto, me contagiaron en mi órgano genital un virus, el moluscos contagiosus.

Gracias por atender mi petición y les agradecería que leyeran la carta anexa. Mil gracias, de verdad, por llorar encima del hombro de alguien que me lee, porque he perdido mi dignidad y no he sido fiel a mis principios.

El estatuto de los trabajadores prevé en su artículo 4.2 que en relación al trabajo, los trabajadores tiene derecho al respeto de su intimidad y a la consideración debida a su dignidad. Esto incluye la protección frente a ofensas verbales y físicas de naturaleza sexual y frente al acoso por razón de origen racial, étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual. Se define el acoso sexual en el trabajo como la conducta de naturaleza sexual que afecte la dignidad de la mujer o del hombre sean verbales o físicos indeseados. Se puede producir bien por el comportamiento que atenta contra la tendencia sexual de una persona o bien por una situación de índole sexual no deseada de cualquier tipo que provoquen un ambiente hostil, humillante y ofensivo en el entorno laboral, con comportamiento intimidatorio y que sea una actitud no deseada.

Todo ello conlleva que el acosado pueda solicitar la rescisión de su contrato por causa justificada con derecho a indemnización, puede igualmente reclamar en la jurisdicción social por daños morales derivada de la falta de respeto a su intimidad y dignidad y además puede acudir para que imponga la autoridad laboral al empresario las sanciones oportunas.

A los maltratadores y que asesinan a las mujeres, que se pudran en al cárcel, queda pues clara mi postura. Pero al número de hombres que sufren el acoso y el maltrato, ya sea físico o psicológico, que se les atienda de igual forma, pues YO SOLO SE QUE HE VISTO A HOMBRES MORIR DE PENA POR LAS DESVERGONZADAS DE SUS MUJERES, Y los he visto sufrir muy cerca de mi casa. Así pues, justicia para todos igual y menos lobos caperucita, que algunos sabemos que las lágrimas son peores que los cuchillos. He visto como hacen unas venganzas atroces, por lo tanto, no estaría de más que digan algo esos monstruos, y lo escribo en serio, de por qué decidieron poner fin a la vida de sus ex-compañeras, esposas, y a su propia vida, porque en vida también se está muerto cuando se sufre el acoso psicológico que la mujer realiza sobre el hombre, y que en muchos casos utilizan a los mejores amigos de sus parejas para hacer una venganza terrible, o lo que es peor a sus hijos/as.

ACUSADA DE USAR A SU BEBE COMO ARMA:

Una mujer de 27 años ha sido acusada de imprudencia por usar a su bebe de 4 semanas para golpear a su compañero durante una pelea.

Y luego está el chantaje emocional del que dispone la mujer para repetir al hijo/a lo malo que es su padre, un día si y el otro también.

Y así pues, de momento ya son más de 500 denuncias de hombres por maltrato físico en mi comunidad autónoma, SOLO ES LA PUNTA DEL ICERBERG, TIEMPO AL TIEMPO, PORQUE QUIEN LAS DA LAS TOMA.

REPITO QUE EL QUE HAYA ASESINADO A ALGUNA MUJER QUE SE PUDRA EN LA CARCEL, YO PERSONALMENTE JAMAS LO HARIA, Y EN CAMBIO SI ME HAN PEGADO, AUNQUE HAYAN SIDO DOS TORTAS, DELANTE DE AMIGOS, PERO NO LE DI IMPORTANCIA, Y SE ACABO LA BROMA.



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