La Ouija de los Espíritus y No Paso Nada, Bueno Paso: - 20 de diciembre, 2006

Toda la secuencia real supera la relatada a continuación, en estos días de Halloween y de personajes que, por el motivo que sea, creen e inventan situaciones, o bien por lucro o por enfermad mental. He aquí mi experiencia personal y la de mis amigos de adolescencia.

Decidimos, sin más, que haríamos la famosa ouija, éramos muchos y se celebraría en casa de Arancha, una chica de ojos azules cuyo padre estaba en Madrid por motivos de seguridad, pues eran de Bilbao y su padre no quería pagar el impuesto revolucionario de ETA. Éramos muchos y cada uno con sus peculiaridades, que más bien creo que eran trastornos muy graves de personalidad. El médium era muy famoso en el barrio, Braulio, dedicaba todo el día a leer sobre la Biblia satánica y era un verdadero maestro en cualquier tema relacionado con el mundo de Satanás, hasta el punto que, a día de hoy, creo que existe algo porque este amigo ha desarrollado toda su vida en una sabiduría del satanismo, yo diría que es un profesional. Hoy no seríamos capaces de hacer nada de lo que aquel día sucedió en su presencia, pues tenía menos edad y menos rango en la jerarquía de sinvergüenzas y golfos.

La sesión se hizo en la habitación de estudio del padre, aficionado a la mar, y en ella tenía una gran colección de peces y dentaduras de seres vivos del mar, mayores con gorras de marinero y una estantería llena de fotos de su ciudad marítima. Los padres de Arancha no estarían durante todo el fin de semana, y de este modo se presentó Braulio, con toda su parafernalia de espiritismo. Allí aparecieron Toni el pecas, Juanjo el punky, Luis el vicios, Lolito el psicópata, los gemelos irlandeses Leviston y Cheniton, uno rubio y el otro moreno, tenían una tía española, Paquito el fuma colillas, Felipòn el gordinflón, Raúl más conocido por el ninfas o rulocas, esnifaba pegamento, Tito el conquistador, le gustaba contar a cuantas chicas metía mano en un fin de semana, Pepe el pajas, sevillano, pero los veranos los pasaba con nosotros, Juanmi el tripas, los hermanos Zipi y su compañero pelirrojo Baltierra, Julián el cachas, el temible risas, loco de atar y capaz de matarte por preguntarle por qué llevaba gafas, era muy temido, también adicto al pegamento, Vicentín, el peleas, no pasaba un día sin que se pegase con alguien porque decía que oía como le insultaban , aunque estuviera la otra persona a 100 metros o en la otra punta de la discoteca con ruido muy alto y, por supuesto, Joselito. Había mucha más gente y personajes, a cual mas loco a temprana edad, sería larga la lista, pero entre todos y las chica más golfas, QUE ESA ES OTRA, seríamos unos 50 en un piso.

La sesión debía empezar, algunas chicas llevaban minifalda y era época en la cual nos dábamos los primeros besos y probábamos nuestra fuerza dándonos de hostias a raudales para conquistar a alguna, por ser más fuerte, el que mejor liaba un porro, el más habilidosos en robar un ...lo que sea...A esa edad es importante el liderazgo, según creo yo, y hay que sobrevivir; de llevar el pelo corto a largo, de beber casi un litro de cerveza de un trago a beber un vaso de vodka, tener, en definitiva, un sello de identidad te podía marcar para el resto de tu vida, para bien o para mal. Con el tiempo creo que esos somos los que ganamos por entonces, ahora no estoy en condiciones de decir lo mismo, en fin.

Sí, ya teníamos a las chicas, al médium, a los que querían participar en la sesión de espiritismo en la habitación del padre y la casa para nosotros un fin de semana.

El médium, gran amigo mío y todo un caballero a día de hoy, por aquel entonces llevaba el pelo largo y una gorra, era muy especial, con una culebra revuelta sobre su cuello y ya tatuado todo el cuerpo con sus famosos 666 y nombres de otros mundos.

Unos entraron y otros se quedaron por la casa robando, destrozando y bebiendo con grandes fumadas de hachís en el salón principal, hasta dejar la alfombra tan destrozada que era ya colillas de porros con tela de alfombra. Ni que decir de la nevera, se bebieron todo y del mueble bar lo mismo, espantoso.

Los que nos quedamos para la sesión seríamos 14, más o menos. Había chicas, a las cuales metíamos la pierna entre las suyas, alguna se quejaba y otras no. Las risas eran muchas pero debíamos guardar silencio, Braulio se enfadaba y queríamos probar con el más allá, aunque ya estábamos mas allá que acá por el vino del padre de Arancha y demás sustancias, llamadas hoy en día psicotrópicas.

La cuestión era clara, Braulio comenzaría diciendo, con la luz apagada y todos de las manos, la frase: ¿hay algún espíritu que se quiera comunicar con nosotros? La repetía 3 veces, para después pasar a tocar con la punta de los dedos un vaso encima de la ouija. La verdad es que se movía y decía algo, no recuerdo el que porque había interrupciones, si no de alguna chica que la estaban tocando por abajo, de alguno como Tito, el galán, que cogió una dentadura de pez gigante y con la mano sobrepuesta mordió a Felipón, el gordo, enzarzándose en una pelea. Felipón tenía sangre en la cara pero bueno, siguió. Luego Paquito fuma colillas quemó con un mechero por debajo de la mesa en el pantalón vaquero a Juanjo, el tripas, otra pelea más. Y un sin fin de interrupciones.

Yo tenía cierta reputación, pero alguna hostia por atrás me llevé, a oscuras, yo le di otra al que estaba 3 asientos a mi derecha, que fue como pedir una hostia de marisco, con tanto pez de colección a nuestras espaldas. Entonces comenzó otra vez, ¿hay algún espíritu que se quiera comunicar con nosotros? Y el vaso se movía. Ya estábamos concentrados y el médium dijo, debe decirlo cada uno ahora, de derecha a izquierda, y así fue. La tensión, debo reconocer, que aumentó mucho. El médium sacó un machete y dijo: quien sienta algo poderoso dentro de sí mismo debe coger el machete y hacer uso de él, clavándolo en medio de la mesa, sobre un tapete y hablar por medio del espíritu.

Ya solo quedaban dos personas para que llegara mi turno, Tito, el galán, y Joselito, con cuerpo de hombre y gran jugador de fútbol, todo un campeón. Cuando llegó Joselito, justo a mi lado, era mi mejor amigo y no temía nada por su parte, contestó con la cabeza agachada y con voz lenta y gravosa: sí, ya esta aquí. El silencio fue de sudar, porque se hizo el silencio. El médium dijo en voz alta: ¡manifiéstate, manifiéstate!. Dijo Joselito: un momento. ¡No!, gritó el médium, ahora, dinos: ¿de dónde vienes y quien eres? Joselito dijo: ¿para qué? Para saber si eres una criatura que ha sufrido o para decirnos algo… manifiéstate, dijo el médium. Joselito exclamó: ¡ya esta aquí!, esperar que ya llega, esperar, esperar. Y sonó un estruendoso y terrible pedo inoloro, pero fue tan grande el estallido de dentro de sus tripas en forma de pedo, que algunos pensaron que se había caído la encimera y todos los peces de colección. Eso fue todo, pues el médium ya desvaneció y nos citó para otro día.

Toni, el pecas, quería matar a dos periquitos con desodorante de spray, el muy bribón. Le reprimí su acción, pues estaba solo el muy psicópata, y me contestó que solo era para que olieran bien. Será mamón y loco. Lolito, también psicópata, que fue la primera persona a quien vi apuñalar a otra con 14 años, estaba con una escoba acorralando al gato contra una pared. Rulocas y los suyos, más niños todavía, estaban quitando todas las hojas de las plantas porque decían que habían olido a marihuana y no sabían cual era. No quedaron ni los tiestos. Pepe, el pajas, tiró una bicicleta por el balcón, Felipón, el gordo, llevaba tal borrachera que le llevaron para que vomitase al baño y la bañera se troceó. Luis, el vicios, estaba robando en la habitación de los padres, por los cajones, por si había oro, y solo encontró una caja de condones, esto desató su furia.

Así pasaban las horas, entre tanto desdichado, maleante y golfo, y con una situación de locos de atar, porque en una de las habitaciones estaban los gemelos Levinton y Chevinton, junto al risas, con sus dos perros callejeros, Triski y Drasca, uno capado y el otro castrado, porque decían que su vecina les vió a ambos con su gata haciendo un acto sexual, pues bien les obligó a esnifar pegamento. Luís, el vicios, capaz de llevarse de un bar, con 14 años, desde la recaudación de dinero de la máquina tragaperras, hasta los palillos y el chekchut, ante su frustración, sacó una escopeta y también una remesa de balas pequeñas. Ahí fue el momento más crítico, pues sabíamos que había participado, a temprana edad, en manifestaciones de estudiantes y que era un asiduo y fotogénico de la televisión y la prensa, muy famoso por sus fechorías. Nos mandó sentar a todos, mientras él bebía de un tetra brik de vino barato y malo y dijo: ¿quién sabe dónde están las joyas? Había que tener cuidado, pues dicen que siendo más joven aún compraba bañadores de color azul a niños en un colegio de religión y cuando entraban en la piscina descubierta de verano, les disparaba desde su balcón con una escopeta de aire comprimido.

A todo esto Arancha, ahora y en su día me dio mucha pena, pero éramos jóvenes, éramos delincuentes y unos golfos, sinvergüenzas. Pero quizás no tuviéramos la culpa, la vida es así en muchos sitios del mundo, creo yo, no sé. Arancha lloraba y lloraba, ni bicicleta, ni plantas, ni mueble bar, ni cocina, ni bañera, ni alfombra, jarrones y cualquier cosa de valor estaba entre las ropas de esos chicos inconscientes. Ante este marco y panorama Luis, el vicios, más tarde Luis, el vatios, porque robó algo importante de sonido de un grupo musical de heavy metal, nos exigía que le dijéramos dónde estaban las cosas de valor, mientras cogía un balita pequeña y en una escopeta, no de caza sino de algo más serio según recuerdo, la cargaba, y cuando ya olía a cagado puro y duro, dijo: pero si es una broma. Rulocas y los suyos, los niños, se echaron encima y le quitaron la escopeta, éste salió detrás de ellos y entre todos tiraron una de las puertas que no se habría, la del risas y los gemelos Leviton y Cheniton esnifando pegamento, la puerta cayó a plomo.

Bueno pues lo último que se es que Arancha es una viajera insaciable, pues hablé con ella hace unos 6 meses y estuvo en Miami, y nos reímos mucho de aquella infancia- adolescencia, porque después de todo aquello, a los dos días ella me pidió a mi en concreto y a Joselito, que fuéramos hablar con su padre porque sino sería peor. Así fue, y a los 14 años pasé mi gran prueba de fuego, cómo explicar a un padre el desperfecto tan atroz y salvaje. Nos dió una lección de vida, diciéndonos cosas profundas de la bebida y del hachís y, lo que es peor para un hombre, nos perdonó, sin denunciarnos y nos invitó para que comiéramos junto a toda su familia. Nunca olvidaré a ese gran hombre y persona, y eso que no respetamos su casa, sus plantas y sus animales.

Por cierto, hicimos lo de la ouija muchas veces más en otros lugares más tétricos y con más carga emocional, y creo recordar que, a día de hoy, estamos todos vivos y han pasado unos cuantos años ya.

PORQUE LAS VERDADERAS BRUJAS Y FANTASMAS ESTAN JUSTO CUANDO APAGUES EL ORDENADOR Y SALGAS DEL SITIO DE DONDE ESTES O QUIZA ESTAN YA A TU LADO, MIRA BIEN, Y ABRE LOS OJOS. BIENVENIDO AL MUNDO REAL.

Yo vivo de las experiencias y no de las creencias y menos absurdas.



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